Mi primer contacto con el trabajo
corporal fue la danza, ya que mis padres fueron profesores de Danza clásica.
En este proceso, conocí el Tai Chi (arte que practico y enseño desde hace 15 años) y junto con las Artes escénicas, lo incorporé en mi desarrollo profesional como trabajo artístico corporal; he trabajado y sigo trabajando con actores, músicos, corales, directores de coro y otros, ayudando a tomar conciencia del cuerpo para profundizar en la calidad, la armonía y rendimiento de cada materia.Me he especializado en todo el proceso del embarazo; desde el proceso de concepción, embarazo y postparto, dando soporte a la mujer y su acompañante. Me resulta fascinante poder ayudar a la mujer en este viaje tan preciado. Desde esta fascinación, he entendido y aprendido muchas cosas sobre mí y la importancia de empoderarme como mujer, respetando, honrando y admirando mi esencia. De esta manera, llegué a conocer el Qi Gong de la mujer de la mano de Raymonde Mayer.
Tanto el Shiatsu como el Qi Gong me aportan comprensión, escucha y admiración por el ser humano.
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